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No siempre es fácil notar la diferencia entre pensar y mirar por la ventana. El acto de ver por la ventana y no reparar en lo que vemos es un ejercicio reflexivo y solitario por el que todos hemos pasado muchas veces. Un estado melancólico, introspectivo y necesario, en el que nuestros ojos miran al exterior pero no ven lo que sucede, no se percatan de lo que tienen delante, sino que en realidad se adentran en nuestro interior, en nuestra mente, en un viaje que trae consigo recuerdos de un pasado perdido, pero también trae esperanza, ilusiones y sueños por cumplir, deseos por sentir, pues el acto de mirar por la ventana es al mismo tiempo pasado, presente y futuro. En definitiva es paso del tiempo. Un estado reflexivo lleno de recuerdos, añoranzas, miedos, y anhelos.

Exceso y contención es el juego que propone Anhelo FW 2018/19.

Formalmente lleva el gesto a su mínima expresión. Los volúmenes se pliegan a media que la colección avanza, se hacen rígidos, creando formas imposibles que desafían a la física. Barroquismo formal desproporcionado llevado a la mínima expresión, combinado con líneas depuradas y minimalistas.

Una marcada línea amplia desvanece la silueta femenina en cintura y cadera, y se acentúa en hombros, cuellos altos y a la caja, y brazos ajustados, que mantienen una feminidad tímida, ingenua y sofisticada al mismo tiempo, con siluetas rectas y envases.
El trascurrir del tiempo se materializa en color y estampado. Cada prenda es un trocito de tiempo. Un tiempo que queda inmortal y paralizado.

Anhelo, alude la falta y por lo tanto al deseo de volver a sentir, o de sentir algo nuevo, alude a la ilusión, a los sueños, pero también a un pasado lleno de añoranzas y melancolía. Anhelo es una mirada lejana de la mano del tiempo. Una mirada que deja de ser mirada para convertirse en pensamiento.

Anhelo FW 2018/2019

Fotografía de James Turnley (2009)